0
0
jeventpage
0
s2smodern

Hasta mediados del siglo XX los olivos de los campos de Bierge se perdían hasta donde alcanzaba la vista. Las terrazas arrancaban pedazos de tierra al monte en donde arraigaban las impresionantes peanas de multitud de olivos centenarios.

La recolección ocupaba los meses más duros de frío y a veces se prolongaba hasta marzo, con lo que la actividad en el torno era continua hasta bien entrada la primavera.

Acabar la recolección era todo un acontecimiento y motivo de alegría. Por eso, cuando una casa había acabado, lo pregonaba por todo el pueblo repicando con la escalera y colgando una rama cargada de olivas en el balcón. Esa noche habría ajaceite y cabra para comer, poncho para beber y baile para los jornaleros y para todos los que quisieran unirse a la fiesta. Como la recolección finalizaba de manera escalonada, casi todas las noches se celebraba “la acabanza” en una u otra casa.

Entre 1940 y 1960, con la mecanización del campo, buena parte de los olivares de Bierge desaparecieron y las tierras fueron ocupadas por el cereal. Miles de pies fueron arrancados y su noble madera fue vendida para alimentar varias carboneras.

Las olivas llegaban a la planta alta del torno a través de una pendiente rampa, bien a lomos de caballerías o sobre las espaldas de los jornaleros. Dentro del molino las vigas están muy juntas: cuando se construyó se tuvo en cuenta que habrían de soportar el peso de miles y miles de kilos de olivas, que esperaban allí el turno de su molienda. 

Las olivas, a través de una tolva, caían en la solera de la muela cilíndrica, que las transformaba en una espesa pasta. Después se cargaba en las esteras que una vez escaldadas, se colocaban en la prensa, apiladas unas encima de otras. A menudo, cuando se iniciaba la presión, la enorme pila de esteras rebosantes de pasta reventaba y era necesario volver a cargarlas. Si las olivas además se habían helado, era prácticamente imposible prensarlas.

Aún en el caso de ir bien, la prensada no era eficaz al 100 % pues la molienda previa era insuficiente. Con el tiempo si instaló una nueva prensa hidráulica dotada de un eje central en el que se insertaban las esteras, evitando que la pila reventase durante el prensado.

Hacia 1940 la sociedad adquirió un segundo molino, de los que aquí llamaban “italianos”. Para financiar la compra cada accionista cedió 3 litros de aceite por cada acción en propiedad. Este facilitaba enormemente la tarea dado que contaba con una cámara por la que circulaba agua calentada en una caldera aneja, que funcionaba con el orujo seco, de gran poder calorífico.

Este molino se construyó en el año 1930. Sus propietarios eran los vecinos del pueblo, quienes poseían acciones del mismo en diferentes cantidades. Por cada acción en propiedad les correspondía una prensada. Pero muchos propietarios tenían más cantidad de olivas para moler que prensadas les pertenecían, así que las siguientes prensadas se organizaban en turnos, siguiendo un estricto orden de lista. El accionista debía aportar su jornal cuando tocara moler sus acciones.

El primero en moler hubiera tenido siempre desventaja respecto a los demás, puesto que la mayor parte de la pasta de sus olivas se hubiera quedado en las muelas para lubricarlas. Para evitarlo y que este menoscabo fuese equitativo, al inicio de la campaña se recogían las untaduras (un “doble” de olivas, medida de capacidad, por cada acción) con las que se realizaba la primera molturación.

La actividad en el molino duraba las 24 horas del día y en él trabajaban a jornal 4 torneros en turnos de 12 horas. Allí comían y tenían un lugar para dormir.

En Bierge se vivía del aceite. Fue su venta, la del jabón y la del vino, lo que garantizó la supervivencia de los habitantes de la localidad, quienes lo intercambiaban por paja, con los habitantes de los pueblos al sur y por patatas y legumbres con los pobladores de la montaña: Pedruel, Rodellar, Bara, Binueste, Villanuba, Secorún, Matidero, Otín ...

Cuando la producción mejoró gracias a la nueva maquinaria una buena parte del aceite se vendía a Tortosa, el cospillo se vendía a Tárrega para hacer aceite de orujo de oliva y las morgas (posos y aceite que quedaba en el fondo de los depósitos) se subastaban para hacer jabón.

 

  • Bierge. Molino oleario 2
  • Bierge. Molino oleario 3
  • Bierge. Molino oleario 4
  • Bierge. Molino oleario 5
  • Bierge. Molino oleario

 

FaLang translation system by Faboba
 
logo comarca pie
logo-ceder
logo-leader
logo feader
ga agricultura
 

Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural: Europa invierte en las zonas rurales.