En esta zona del Somontano, donde los manantiales superficiales son escasos, se utilizó de manera generalizada una solución singular para garantizar el abastecimiento de agua: la excavación en la roca de un pozo, con varias galerías, al que se accede por un tramo de escaleras en parte abovedado.

Todos los pozos tienen una estructura similar, (un tramo descubierto de escaleras al que le sucede otro abovedado que conduce a la cámara en la que se almacena el agua) pero éste, al haber sido totalmente horadado en la roca, presenta un aspecto mucho más tosco.

En esa rudeza en la ejecución y en la irregularidad de su abovedamiento, es en lo que radican su singularidad y también su encanto.

 Su origen es incierto, quizá de época musulmana o todavía más antiguo y se han seguido utilizando hasta que el agua corriente, hace pocas décadas, ha llegado a las casas.

 Para disponer de agua aquí se buscó la comodidad en el acceso, para facilitar a las mujeres esta obligada tarea diaria.

Fuera del pozo, mientras los cántaros llenos reposaban en los foraus (agujeros) del antepecho, mozos y mocetas se encontraban... Era el momento del cortejo.

En la cercana localidad de Laluenga existe el más monumental de cuantos pozos se construyeron en el Somontano. Por ello se ha localizado allí el Centro de los Pozos fuente del Somontano, un pequeño espacio en donde el visitante descubrirá las claves para comprender y valorar estos singulares elementos de nuestra arquitectura hidráulica, que se hayan repartidos por todo el territorio: Lagunarrota, Monesma de San Juan, Laperdiguera.

 

  • Ponzano. Pozo fuente 2
  • Ponzano. Pozo fuente 3
  • Ponzano. Pozo fuente