Muchos niños piensan que los pueblos son aburridos. Eso lo dicen porque no han venido a Guara Somontano y no conocen mis lugares secretos. ¿Queréis verlos?

Hay un castillo que os va a encantar, con cárcel y puertas secretas. En varios pueblos hay calles con pasadizos, fuentes escondidas y hasta ¡congeladores de piedra! Pero lo mejor son los cuentos de mi abuela.

Podemos ir al Cañón del Vero y entrar en las cuevas con pinturas rupestres. En la Prehistoria sí que se lo pasaban bien... ¡estaban todo el día en el monte!

 

Guara Somontano es una tierra de paso, entre los altos Pirineos y las extensas llanuras del Valle del Ebro. Ello explica la existencia de un patrimonio cultural tan rico y diverso, repartido por todo su territorio. Hasta en los rincones más insospechados, alejados de los enclaves más conocidos, se encuentran lugares sorprendentes.

El Cañón del Río Vero guarda uno de los tesoros más importantes y antiguos: el conjunto de arte rupestre prehistórico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Los habitantes de la Prehistoria se adentraron en sus cuevas para plasmar sus modos de vida y su particular forma de ver el mundo. Os invitamos a que conozcáis este apasionante mundo visitando el Centro del Arte Rupestre en Colungo y participando en los talleres experimentales y vistas guiadas a los abrigos pintados.

Otra forma de disfrutar en familia es paseando por las calles y plazas de los pueblos. Hay que hacerlo de forma pausada y prestando mucha atención para así descubrir pequeños detalles que guardan las fachadas de las casas, sus puertas, ventanas y hasta las chimeneas.

¿Quién no ha soñado en adentrarse en un castillo y subir a su torre más alta? En Guara Somontano es posible si se visitan castillos tan imponentes como el de Alquézar.

Gracias a las obras de arte que conservan los principales monumentos y museos, es posible viajar al pasado, como si de un increíble túnel del tiempo se tratara. Os contarán leyendas, historias de reyes y princesas, seres fantásticos...

Como lo mejor es aprender divirtiéndose, no puede faltar la visita a los espacios dedicados a los viejos oficios, como el de alfarero o molinero.

También os proponemos rutas a pie por diferentes senderos y la visita a rincones sorprendentes e inesperados, a los que podréis llegar con el coche.