Las fuentes tradicionales del Somontano responden a un modelo que se gestó en el siglo XVI y que se mostró tan eficaz que se seguiría utilizando durante cientos de años sin apenas variantes, hasta el siglo XIX.

Su espacio está organizado para cubrir varias necesidades: la pieza central es la fuente, destinada al abastecimiento humano; un abrevadero recoge el valioso líquido que se derrama de los caños; algo más lejos hay un lavadero. A veces las aguas se embalsaban para ser utilizadas en molinos y manufacturas. Una serie de acequias destinadas al regadío de los huertos cercanos prolongan el conjunto.

Casi todas las fuentes del Somontano responden al mismo modelo. El diseño, casi siempre coronado por una cornisa, es sencillo pero de su simplicidad geométrica y de su cuidada ejecución, deriva en parte su belleza. Pocos son los ornatos de estas fuentes. Excepcionalmente la fuente de Abiego cuenta con mascarones tallados de donde salen los caños, imitando modelos más cultos.

 

  • Fuente-Publica-BANNER